martes, 13 de mayo de 2014

El decrecimiento: cómo vivir (bien) con menos.

En un pequeño pueblo de la costa mexicana, un norteamericano se acerca a un pescador medio adormilado y le pregunta: "¿Por qué no dedica usted más tiempo a pescar?". El mexicano responde que su trabajo cotidiano le permite atender de manera suficiente a las necesidades de su familia. El norteamericano pregunta entonces: "¿Qué hace usted el resto del tiempo?". "Me levanto tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, echo la siesta con mi mujer, por la tarde quedo con mis amigos. Bebemos vino y tocamos la guitarra. Tengo una vida plena". El norteamericano lo interrumpe: "Siga mi consejo: dedique más tiempo a la pesca. Con los beneficios podrá comprar un barco más grande y abrir su propia factoría. Se trasladará a la Ciudad de México, y luego a Nueva York, desde donde dirigirá sus negocios". "¿Y después?", le pregunta el mexicano. "Después su empresa cotizará en bolsa y usted ganará mucho dinero". "¿Y después?", replica el pescador. "Después podrá jubilarse, vivir en un pequeño pueblo de la costa, levantarse tarde, jugar con sus hijos, pescar un poco, echar la siesta con su mujer y pasar la tarde con los amigos, bebiendo vino y tocando la guitarra...".
                     Carlos Taibo, El decrecimiento explicado con sencillez, La Catarata, 2011, pp. 15-16.

 Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las gentes. Estuviero por espacio de un día y una noche, completos, en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, y de regreso a casa, el padre le preguntó a su hijo: "¿Qué te pareció el viaje?" "Muy bonito, papi". "¿Viste qué tan pobre puede ser la gente?" "Sí" "¿Y qué aprendiste?" "Vi que nosotros tenemos un perro en casa; ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina que llega de una pared a la mitad del jardín; ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio; ellos tienen las estrellas. El patio llega hasta la pared de la casa del vecino; ellos tienen todo un horizonte de patio. Ello tienen tiempo para conversar y estar en familia; tú y mamá tenéis que trabajar todo el tiempo y casi nunca os veo". Al terminar el relato, el padre se quedó mudo..., y su hijo agregó: "Gracias, papi, por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser".
                        Carlos Taibo, El decrecimiento explicado con sencillez, La Catarata, 2011, p. 77.

 Cuestiones:
- ¿Qué es el decrecimiento? ¿Cómo se reflejan las posiciones de este movimiento social en los dos textos anteriores?
- ¿Se puede vivir (bien) con menos?

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