miércoles, 7 de mayo de 2014

Ética y Estética: activismo ético-social y nuevas formas artísticas


Bailar sevillanas dentro de una sucursal bancaria, rodear hospitales y ambulatorios en un gran abrazo de médicos, enfermeros y pacientes, cantar en el púlpito de una iglesia ortodoxa, como las Pussy Riots...
Todas son formas actuales de protesta y una manera de intentar provocar alguna reacción a la pasividad de muchos de los espectadores pasivos de lo que acontece en nuestras calles y en nuestros trabajos. Movimientos sociales como el feminismo también utilizan nuevas formas de protesta creativa. En Francia, las integrantes de la asociación La Barbe irrumpen con vello facial postizo en los lugares de poder donde las mujeres brillan por su ausencia: hemiciclos, consejos de administración o incluso en el último Festival de Cannes, donde ni una directora figuraba en la sección competitiva. Entran en estas reuniones y felicitan a los asistentes con la frase: "Enhorabuena, caballeros, ni una sola mujer alrededor. ¡Así se hace!".
Hablábamos en otra entrada sobre la potencialidad crítica, imaginativa y creativa de los nuevos lenguajes artísticos, el denominado arte de acción (como el performance, el happening o el body art,junto a la instalación, el videoarte o el net art). El performance, por ejemplo, es una actividad multidisciplinaria en la que entra en juego el teatro, la música, la danza, la poesía, las artes visuales...  
Se trata de una acción que reposa en la presencia del artista, quien utiliza ciertos objetos o accesorios y un guión más o menos preciso, y que tiene relación con la representación teatral, aunque transgrediendo las formas tradicionales para ahondar en el cuerpo, el gesto, los sonidos sociales o los comportamientos sociales (J. Ricardo Gómez, Nuevos lenguajes en educación artística, Consejería de Educación, 2008). 
Tanto la performance como el happening pueden tener intenciones de crítica político-social (Beuys, Lebel), cuestionando o desfetichizando nuestros modos de comportamiento. En ambos, la obra artística no existe como producto acabado y comercializable.
Un ejemplo de lo anterior es la Tele-performance, el proyecto de una televisión interactiva que permite la intervención social, como en el caso de El retrete rosa. Con dos telefonos móviles, y editada con un pc portátil, se obtiene una telepreformance que combina Activismo, Teatro de investigación, Educación, Participación e intervención en el tejido social del territorio.

Otro ejemplo es Esther Ferrer, pionera del conceptual en España y miembro del grupo ZAJ. Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) está considerada la artista de acción más importante de nuestro país. En 2008 se le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas, por una extensa obra que buscando los elementos esenciales y la pobreza de medios, transmite emociones con reflexión propia, ironía y compromiso social.
­ ­ ­ ­ ­ ­ ­ ­También en el programa Metrópolis (La2) podéis ver un reportaje sobre Activismo social y ficción; u otro sobre arte urbano, que pueden ampliaros ideas sobre este tema. Heredero del graffiti y del arte de acción, anárquico, poético y combativo, el arte urbano se expresa en las calles, adoptando un sinfín de formas y filosofías.

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