domingo, 22 de septiembre de 2013

Un ejemplo de Disertación

 Para comenzar os recomiendo que leáis despacio los consejos que aparecen en esta interesante página de otro Instituto: Consejos para hacer una disertación filosófica.
 Aquí os vamos a intentar dejar también algunos consejos y a proponeros un ejemplo o modelo de disertación. En concreto, una disertación sobre el tema que os propuse la última vez: la importancia de la inteligencia emocional.

Primero debéis tener claro que disertar es, según el diccionario, "razonar, discurrir detenida y metódicamente sobre alguna materia, bien para exponerla, bien para refutar opiniones ajenas". La disertación es una técnica filosófica -como el comentario de texto o el debate- concebido como una reflexión fundada y razonada, generalmente escrita, sobre un tema o una pregunta de interés. La disertación puede estar orientada a convencer por medio de la argumentación.
La disertación es una técnica muy útil porque nos permite conocer nuevas problemáticas (éticas en nuestro caso), buscar y contrastar información sobre cuestiones que no conocemos bien o que no nos habíamos parado a pensar con la calma necesaria. También es una forma de cuestionar lo que, supuestamente, ya sabíamos, de poner en orden las ideas recibidas, reflexionar críticamente sobre ellas y aprender a dialogar, a argumentar, con honestidad y objetividad (rechazar las falacias, las argumentaciones tramposas, los prejuicios propios y ajenos). La disertación nos ayuda a razonar nuestras propias opiniones, buscando la objetividad y el diálogo con otras posiciones diferentes a la nuestra.

En las disertaciones que hagáis en casa es importante, por honestidad intelectual, dejar claro al lector de nuestro trabajo cuándo utilizamos palabras o ideas de otros, y cuándo son propias. Debemos saber citar y apoyarnos en las ideas o reflexiones de otras personas, facilitando al que nos lee las referencias necesarias para ampliar o contrastar nuestra interpretación o análisis de dichas ideas. En otro blog os explicaré como citar correctamente las fuentes utilizadas. También podéis consultar esta página de la Universidad Carlos III.

Pero entremos ya en harina. La disertación suele constar de tres partes: introducción, desarrollo y conclusión (que no tienen que señalarse en el texto con un título).
1. Introducción. Debe ser precisa y no muy extensa. Debéis definir bien la cuestión o tema de la disertación, los presupuestos que encierra, y su importancia actual y en el pasado.
Por ejemplo, imaginemos una disertación sobre la importancia de la inteligencia emocional (como la que os propuse en el último ejercicio):
Comenzaríamos definiendo muy brevemente en qué consiste la inteligencia emocional, cuándo y cómo se empezó a hablar de este tipo de inteligencia, qué autores y en qué contexto social o histórico la plantearon. (Todos esos datos los tenéis en vuestro libro). También podríamos plantear algunos de los presupuestos que encierra este debate; y podemos hacerlo en forma de preguntas que intentaremos ir respondiendo a lo largo de la disertación: ¿Se puede medir la inteligencia? ¿Cuántos tipos de inteligencia existen? ¿Qué entendemos por inteligencia? Por último, es importante también señalar la actualidad de la inteligencia emocional ; y su posible interés e impacto en campos como la educación o la psicología: ¿debe cuidar la escuela el desarrollo de este tipo de inteligencia?, ¿cómo se puede enseñar y aprender?

2. Desarrollo. Las preguntas anteriores nos abren muchos interrogantes que debemos intentar ir respondiendo en el desarrollo de nuestra disertación. Es conveniente plantear los pasos que vamos a seguir en el desarrollo de nuestra disertación. Aquí intentaremos exponer los conocimientos que tenemos sobre el tema en cuestión. Para ello debemos evitar divagar hacia cuestiones laterales que no aportan claridad a la pregunta que nos interesa responder. Debatiremos las posiciones que conocemos al respecto. Plantearemos y argumentaremos los pros y los contras de nuestra posición. La cuestión pues es la de ¿qué opino sobre este problema? ¿Qué fuentes sostienen o fundamentan mi opinión? Y lo que es más importante, ¿por qué opino lo que opino?, ¿sobre qué argumentos apoyo mi opinión y cómo respondo a las objeciones?  
 Así, en la disertación que hemos propuesto sobre la cuestión de la inteligencia emocional, comenzaría por definirla como la capacidad de identificar, acceder y controlar sus emociones, las de otros y de un grupo. Luego podría rastrear en el pasado las raíces de este concepto, su genealogía. Así, en la obra de Charles Darwin se señalaba la importancia de la expresión emocional para la supervivencia y la adaptación. Incluso en el siglo XX, donde las definiciones tradicionales de inteligencia enfatizaron sobre todo aspectos como la memoria y la capacidad de resolver problemas, algunos investigadores del campo de la inteligencia reconocieron la importancia de aspectos no cognitivos, como las emociones. No obstante, es especialmente en los años 90 donde debemos detenernos en observar la construcción social de este concepto, que se desarrolla como reacción a las polémicas levantadas por la aplicación cada vez más extendida de tests y coeficientes de inteligencia en instituciones como escuelas, cuarteles o empresas. Estos tests, en ocasiones muy sesgados social y culturalmente, parecían venir a justificar o legitimar las desigualdades sociales, de género o de raza existentes a partir de un mayor o menor desarrollo de determinados tipos de inteligencia.
"¿Cuál es vuestro coeficiente emocional?" Portada de la revista Time, Octubre 2, 1995.
Destacaría también la importancia de las emociones, su aprendizaje, así como la necesidad de la educación de nuestra sensibilidad. La inteligencia, como capacidad de resolver problemas, no se debe limitar a los aspectos cognitivos. Existen múltiples ingeligencias, en términos del científico Howard Gardner (1983). Los actuales tests de inteligencia, y sus indicadores (los coeficientes de inteligencia), tampoco explican plenamente nuestras capacidades intelectivas. 
Además, sin un buen control de la vida emocional es difícil un buen desarrollo de la razón y de nuestras facultades intelectivas. 
Según Daniel Goleman, que popularizó el concepto de inteligencia emocional, habría dos tipos: intrapersonal e interpersonal, según se dirigiera a comprender los propios sentimientos, motivaciones y deseos, o las de los demás. Goleman sostiene que los individuos nacemos con una inteligencia emocional general que determina su potencial de aprendizaje de competencias emocionales. Esas competencias, por tanto, pueden ser aprendidas. De hecho, en la escuela, cuando se valoran esas "competencias emocionales" parecen considerarse como unas habilidades innatas, más que como algo para lo que también sea necesario un aprendizaje y un trabajo en el aula.
Pero, junto con aspectos como la motivación o la empatía, hay otros factores en la caracterización de la inteligencia emocional que presentan un aspecto más polémico, y es el análisis de las habilidades sociales para mover a las personas en la dirección deseada por el sujeto, algo que suena a la capacidad de manipulación de los demás. Existen unos aspectos de los estudios de la inteligencia emocional, dirigidos a la formación de personas con capacidad de liderazgo, muy abiertos a la polémica. 

Una vez contextualizado el concepto de inteligencia emocional, sus polémicas y su importancia, me gustaría centrarme en dos cuestiones: su relación con la ética y la felicidad, por un lado (pues ese es el contenido de nuestra asignatura); y su importancia en la educación, por otro. Intentaría argumentar, usando algunos ejemplos también, sobre la importancia de comprender y reaccionar ante las emociones y los sentimientos propios y ajenos, y con ello buscar una vida más humana, consciente y feliz. En el terreno de la educación, señalaría la importancia, especialmente entre el alumnado más pequeño, de atender su desarrollo emocional y afectivo por encima del aprendizaje de las materias denominadas instrumentales (lengua, matemáticas, naturales...). En la escuela queremos sobre todo niños felices, no formar individuos capacitados laboralmente pero infelices. Una psicoanalista francesa, Françoise Dolto, señalaba cómo, tras la guerra, los niños con dificultades de aprendizaje de escritura respondían mucho mejor cuando la maestra guiaba sus manos sobre el papel, no cuando escribía y les enseñaba sobre la pizarra. O el caso de una maestra que advertía la demanda de un alumno de que lo mirase más, cuando ella se esforzaba por una mirada que abarcase y atendiese a toda la clase. Este alumno sabía que ella le veía como a los demás, pero quería que lo mirase más, que lo mirase de verdad.


3. Conclusión. Por último, en la conclusión debemos resumir brevemente los argumentos expuestos, destacando a dónde conducen. Debemos intentar dar respuesta, aunque sea provisional, a algunas de las preguntas planteadas en la introducción. En muchas ocasiones, algunas cuestiones quedarán abiertas, sin respuesta, y normalmente, si hemos profundizado lo suficiente, aparecerán nuevas y más interesantes preguntas con las que podemos seguir reflexionando.
Terminaríamos nuestra disertación destacando, pues, la importancia de valorar aspectos no cognitivos como la inteligencia emocional dentro de las capacidades intelectuales. Subrayaríamos el carácter polémico de los tests de inteligencia, especialmente su aplicación educativa y social, así como la necesidad de abrir el estudio a los múltiples tipos de inteligencia que poseemos los seres humanos. También advertiríamos del estudio y desarrollo de la inteligencia emocional como capacidad de dirigir el deseo y la motivación de los demás -en la formación de liderazgos políticos, sociales o empresariales- hacia metas o intereses que no son debatidos o asumidos libre e informadamente por estos últimos. Y destacaríamos la importancia ética y vital de aprender de nuestras emociones y de las de los demás, de desarrollar nuestra empatía y orientarla hacia una vida plena y compartida.


 Espero que os haya servido. Un saludo.

  

8 comentarios:

  1. Me ha servido de gran ayuda tu entrada, porque no tenia ni idea de como hacer una disertación y gracias a ti he podido hacerla.
    Muchas gracias! :)

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  2. Gracias por tu apoyo, me ayudara mucho para realizar mi primer trabajo de disertación.

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  3. Muy agradecida por tu magnifica explicación y tu esfuerzo .
    Saludos

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  4. Gracias por tu ayuda, me ha ayudado mucho a hacer mi disertacion

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  5. Gracias por tu ayuda me ha servido de mucho

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  6. Mil gracias! Llevaba buscando horas por páginas y no habían buenos ejemplos como este ;)

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  7. Muchas gracias, estoy en segundo año de la facultad y tengo que hacer una disertación sobre el adulto mayor, los problemas de salud y sus mitos. Tu explicación fue buenísma, más claro imposible. Te agradezco mucho, saludos desde Buenos Aires, Argentina.

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