lunes, 10 de marzo de 2014

Cine y valores: El espíritu del 45 (Ken Loach).


 Título original: The Spirit of '45.
Año: 2013
Duración: 94 min.
País: [Reino Unido] Reino Unido
Director: Ken Loach
Guión: Ken Loach
Música: George Fenton
Reparto: Documentary Productora Fly Film Company / Sixteen Films / Film4
Género: Documental | Histórico. Años 40
Web Oficial: http://www.thespiritof45.com/

Sinopsis: Documental ambientado en Gran bretaña después de la Segunda Guerra Mundial. Analiza el espíritu del nuevo socialismo de la postguerra (1945-1951), que fue desmantelado a partir de 1979 por los gobiernos de Margaret Thatcher. (FILMAFFINITY)
El documental muestra los orígenes del Welfare State, cuyo desmantelamiento defiende en la actualidad el neoliberalismo dominante.
Al regreso de la guerra, la nación británica tenía claro que no quería volver al país de los años 30, un panorama de pobreza, desempleo y estricto clasismo. Por eso se dio la victoria a los laboristas y se iniciaron las nacionalizaciones de los sectores clave, transporte, minería, energía, y se instauró el sistema de seguridad social. Sobre esas bases se levantaron los denominados "treinta gloriosos", aunque en España no nos enteráramos, sometidos a la dura dictadura franquista.
La película recuerda cómo surgió, con qué ideas de solidaridad y justicia social, lo que ahora se recorta. La intención del director es clara: contribuir a alertar sobre los derechos socio-laborales que ahora se restan en una época en la que, como dice uno de los sindicalistas entrevistados, "el capitalismo está maltrecho, pero su ideología triunfa".
La Segunda Guerra Mundial fue una lucha, quizá la más considerable lucha colectiva que este país tuvo que llevar a cabo. Mientras otros hacían grandes sacrificios, el pueblo ruso por ejemplo, la determinación de construir un mundo mejor era aquí tan fuerte como en cualquier otro lugar. Creíamos que nunca más volveríamos a dejar que la pobreza, el desempleo o el ascenso del Fascismo desfiguraran nuestras vidas. Habíamos ganado la guerra juntos, y juntos ganaríamos la paz. Si podíamos llevar a cabo campañas militares, ¿acaso no podríamos planear la construcción de casas, la creación de un servicio socio-sanitario y de transporte, y conseguir los bienes que necesitáramos para la reconstrucción? La idea central era la propiedad común, donde la producción y los servicios beneficiarían a todos. Unos pocos no se enriquecerían a costa de los demás. Era una noble idea, popular y aclamada por la mayoría. Era el Espíritu de 1945. Quizá hoy sea el momento de recordarlo.
                                                                                            Ken LOACH.

Crítica de la película en El País (Joaquín Estefanía):
El documental refleja el ambiente político de euforia en el que se creó el Estado de bienestar en la Gran Bretaña de después de la II Guerra Mundial. El laborista Clement Attlee gana arrolladoramente las elecciones al vencedor de la contienda, el conservador Winston Churchill, e inicia inmediatamente la construcción del welfare británico, del cual la gran joya de la Corona es el Servicio Nacional de Salud, durante unas décadas, el ejemplo que intentaron copiar los demás países europeos. 
Hasta los años ochenta, cuando la señora Thatcher inicia su demolición para dárselo a la iniciativa privada. Attlee se lo encarga a su ministro de Sanidad, Aneurin Beven, un personaje que hay que colocar en el frontispicio de los creadores del Estado de bienestar, junto a Beveridge, Beatrice Webb, etcétera.

En el filme de Loach, compuesto en buena parte por las entrevistas de quienes vivieron la construcción del welfare, hay dos opiniones que retumban por encima de las demás:
—La ampliación de lo público se decidió para evitar el paro y el sufrimiento de quienes se quedaban en el camino, como había sucedido tras la I Guerra Mundial. Hoy hay hogares en los que conviven dos generaciones (padres e hijos) sin puesto de trabajo. ¿Nos hemos olvidado de las lecciones de las dos conflagraciones?
—Las personas que hoy están contribuyendo a destruir el Estado de bienestar son las que ayer se aprovecharon de él para formarse y crecer.

Contrasta este espíritu del 45 con el de 2013, cuando desde el corazón de la rica Europa, Holanda, una de las naciones que más se aplicaron en crear redes de protección ciudadana (“fantástica infraestructura sanitaria y excelentes servicios públicos”, según el Foro Económico Mundial) abre la veda sobre el Estado de bienestar para que sea sustituido por un concepto tan vacío de contenido como la “sociedad participativa”. La semana pasada, un Gobierno compuesto por liberales y socialdemócratas (sic) propuso, por boca del rey Guillermo, “la sustitución del clásico Estado de bienestar de la segunda mitad del siglo XX por una sociedad participativa”.
Lo que está en juego en esta crisis es el modelo social europeo, la mejor utopía factible de la humanidad, que es lo que ha hecho superior a Europa sobre otras partes del mundo durante casi siete décadas. El entusiasmo ciudadano sobre el mismo aparece reiteradamente en el documental de Ken Loach (lástima, la ausencia de cualquier tipo de crítica sobre sus defectos o anquilosamientos por el cambio de la base demográfica de la sociedad). Como también se refleja el triunfo de la ideología de la revolución conservadora sobre la razón.
 Cuestiones:
- ¿En qué consistía el Welfare State (Estado del Bienestar)? ¿Qué cambios muestra el documental que se produjeron en Gran Bretaña a partir de 1945?
- ¿Cuándo y por qué empezó el desmantelamiento de esas propuestas redistributivas e igualitarias? ¿Cuáles han sido sus consecuencias?
- ¿Cómo podríamos reactivar hoy el "espíritu del 45" en nuestras sociedades?

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